Última actualización: julio de 2026 · Redactado por el equipo de fototerapia de Dermfix
Respuesta breve: La luz roja y del infrarrojo cercano es absorbida por una enzima llamada citocromo c oxidasa en el interior de las mitocondrias, las «centrales energéticas» de la célula. Esta absorción desencadena una reacción en cadena: se produce más ATP (energía celular), se libera óxido nítrico, cambian los niveles de calcio y una cascada de señales llega al núcleo de la célula, activando genes relacionados con la cicatrización, la reducción de la inflamación y la supervivencia celular. Se trata de una vía biológica real y bien documentada, no de una vaga afirmación sobre la «energía».
La reseña
Lucas Freitas de Freitas (Universidad de São Paulo) y Michael R. Hamblin (Centro Wellman de Fotomedicina de la Facultad de Medicina de Harvard) son los coautores de esta exhaustiva revisión mecanicista, publicada en la revista *IEEE Journal of Selected Topics in Quantum Electronics* en 2016. Hamblin es uno de los investigadores más citados en el campo de la fotobiomodulación, y este artículo recopila décadas de investigación molecular y celular en una única exposición sobre cómo funciona realmente la terapia con luz de baja intensidad (LLLT), también denominada fotobiomodulación (PBM).
El punto de partida: una enzima llamada citocromo c oxidasa
El protagonista de todo este proceso es la citocromo c oxidasa, una enzima situada en la membrana mitocondrial que constituye la última etapa de la cadena de reacciones que utilizan las células para producir energía. Resulta que absorbe intensamente la luz en el rango del rojo y del infrarrojo cercano, razón por la cual esas longitudes de onda son las que se utilizan en la fototerapia.
La explicación más aceptada de lo que ocurre a continuación es que la luz libera una molécula de óxido nítrico que se encontraba adherida a la enzima y la inhibía. Una vez eliminado ese bloqueo, el transporte de electrones se acelera, el potencial de membrana de la mitocondria aumenta y la producción de ATP se incrementa. En términos sencillos: la central energética de la célula, que estaba parcialmente atascada, se desbloquea y empieza a funcionar con mayor eficiencia.
Una segunda vía, menos conocida, implica unos canales sensibles a la luz situados en la membrana celular, denominados canales TRP, que pueden abrirse en respuesta a determinadas longitudes de onda y permitir la entrada de calcio en la célula, lo que desencadena su propia serie de efectos posteriores.
De una enzima a efectos en todo el organismo
Lo que hace que esto resulte interesante no es solo la reacción inicial, sino lo que ocurre después. El artículo describe una reacción en cadena: el aumento del ATP y los cambios en los niveles de óxido nítrico, especies reactivas de oxígeno y calcio actúan como mensajeros internos que llegan al núcleo de la célula y activan los factores de transcripción —proteínas que activan o desactivan los genes—. Entre estos efectos posteriores se incluyen:
- Reducción de la inflamación — a través de cambios en la señalización de las citoquinas y las proteínas de choque térmico —
- Aumento de la migración y la proliferación celular —relevante para la cicatrización de heridas y la reparación de tejidos—
- Señalización antiapoptótica: ayuda a las células sometidas a estrés a sobrevivir en lugar de morir
- Aumento de la actividad de las enzimas antioxidantes, lo que ayuda a las células a hacer frente al estrés oxidativo
- Liberación de factores de crecimiento, incluidos los relacionados con la producción de colágeno y la formación de vasos sanguíneos
El artículo también destaca que las células madre y las células progenitoras parecen responder especialmente bien a este tipo de estimulación lumínica, mostrando una mayor proliferación, migración y diferenciación, un hallazgo cuyas implicaciones van mucho más allá de la piel y que incide en la investigación sobre la regeneración ósea, muscular y nerviosa.
La dosis sigue siendo lo más importante
Al igual que en otras investigaciones en este ámbito, la dosis es fundamental. El artículo describe el mismo patrón bifásico de «Arndt-Schulz» que se observa en toda la bibliografía sobre la LLLT: una cantidad insuficiente de luz no produce ningún efecto, una dosis moderada estimula las células y una cantidad excesiva las inhibe o incluso las daña. Los autores citan investigaciones que muestran efectos que estimulan la proliferación a dosis bajas (hasta aproximadamente 2 J/cm²), pero que se vuelven supresores a dosis más altas (16 J/cm² y superiores), lo que subraya por qué «más luz» no es una estrategia fiable y por qué los parámetros del dispositivo son tan importantes como el simple hecho de disponer de una fuente de luz roja.
Curiosamente, la revisión también señala que la irradiancia (la intensidad de la luz administrada por segundo) puede ser relevante independientemente de la densidad energética total: varios estudios citados revelaron que la administración de la misma dosis total a diferentes intensidades producía resultados biológicos distintos, lo que explica en parte por qué los protocolos de dosificación en este campo siguen siendo un área de investigación activa.
La coherencia, una vez más, no es el factor decisivo
En consonancia con otras investigaciones en este ámbito, los autores señalan que la creencia de que la luz láser coherente era necesaria para estos efectos ya no goza de un amplio consenso: se ha demostrado que las fuentes LED no coherentes son igualmente eficaces a la hora de activar la misma vía regulada por la citocromo c oxidasa.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el objetivo más importante de la luz roja y del infrarrojo cercano (NIR) en las células?
La citocromo c oxidasa, una enzima presente en las mitocondrias que es la principal candidata a explicar cómo la luz desencadena estos efectos biológicos.
¿Una mayor dosis de luz implica un efecto más intenso?
No: los estudios demuestran sistemáticamente una respuesta bifásica: los efectos aumentan con la dosis hasta cierto punto, luego se estabilizan y se invierten cuando las dosis son excesivas.
¿Por qué es importante esto en procesos como la cicatrización de heridas o la recuperación muscular?
Porque esa misma cascada de señalización posterior —aumento del ATP, reducción de la inflamación, liberación de factores de crecimiento y mejora de la migración celular— constituye la base biológica que vincula la exposición a la luz con resultados visibles como una cicatrización más rápida.
¿Se trata de un mecanismo científicamente demostrado?
La vía principal del citocromo c oxidasa y el óxido nítrico es la hipótesis más destacada y mejor fundamentada, pero los autores dejan claro que aún se están investigando activamente varios mecanismos complementarios (canales iónicos sensibles a la luz, efectos directos sobre otras moléculas) y que aún no se ha completado el panorama general.
Fuente: de Freitas, L.F. y Hamblin, M.R. «Mecanismos propuestos para la fotobiomodulación o la terapia con luz de baja intensidad». IEEE Journal of Selected Topics in Quantum Electronics, 22(3), 2016. DOI: 10.1109/JSTQE.2016.2561201.
Aviso legal: este artículo resume investigaciones publicadas con fines informativos generales. No constituye un consejo médico ni describe la finalidad prevista de ningún producto de Dermfix.